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La llegada de impresoras de Oficina que pueden copiar hasta el más mínimo detalle de prácticamente cualquier billete, trajo lo inevitable Los estafadores ahora pueden hacer réplicas de todo tipo de documentos: pasaportes, actas de nacimiento, tarjetas de inmigración, certificados de acciones, órdenes de compra, recetas médicas y muchos más. Pero los principales dividendos los obtienen de la duplicación de cheques. 

El procedimiento es sorprendentemente sencillo. Cuando un cheque de nómina de una empresa grande, que tiene depositados millones de dólares en bancos locales o estatales, cae en manos de un falsificador, este empieza su negocio. Con una impresora, un escáner y otros aparatos, modifica el cheque a su entero gusto; altera la fecha, sustituye el nombre del beneficiario por el suyo y añade ceros a la cifra. Después, con su impresora láser imprime el cheque alterado en un papel del mismo color que el original que ha comprado en la papelería más cercana. Tras imprimir docenas de cheques falsos, puede cambiarlos en las sucursales del banco en cualquier ciudad.

Las mayores ganancias provienen de la falsificación de cheques. 
Se hacen tantos cheques falsos con este método sencillo y barato, que, según las autoridades bancarias y políticas. Las pérdidas económicas tal vez asciendan a 1 000 millones de dólares. Según The New York Times, un caso que sobresalió por su desfachatez fue el de una pandilla de los Angeles que recorrió todo el país cobrando en los bancos miles de cheques falsos por un total de 2 000 000 de dólares. Los analistas industriales calculan que tan solo en Estados Unidos el costo anual de los fraudes con cheques es ahora de 10 000 millones de dólares. Un agente del FBI dijo "El principal delito que perjudica a las instituciones financieras es la falsificación de documentos negociables, como los cheques y los giros postales.

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