Consultor

 Hasta hace pocos años, la falsificación del papel moneda de cualquier país precisaba de verdaderos especialistas clandestinos (artistas, grabadores expertos, aguafuertistas, impresores) y de muchas horas de trabajo meticuloso. Aun así, el producto era, en el mejor de los casos, una burda imitación del original. Pero hoy, con copiadoras a color, impresoras láser que imprimen por los dos lados del papel y escáneres, aparatos de tecnología avanzada disponibles en muchas oficinas y hogares, es técnicamente posible para casi cualquier persona copiar el papel moneda que elija. 

Vivimos en la era de la falsificación electrónica. Lo que en el pasado exigía la pericia de grabadores e impresores expertos, está ahora al alcance de oficinistas y usuarios de computadoras domésticas. Con sistemas computarizados de impresión de menos de 5.000 dólares pueden hacerse reproducciones fraudulentas que aún los expertos difícilmente podrían distinguir. Ello significa que cualquier persona que precise de dinero podría evitarse ir al cajero automático imprimiendo sus propios billetes del valor que prefiera. Dichos sistemas se han convertido en armas poderosas en manos de falsificadores modernos. "Mientras tanto estos astutos delincuentes consiguen una victoria tras otra sobre las autoridades y un día podrían convertirse en una seria amenaza para ;as principales divisas del mundo", manifestó U.S.News & World Report

En Francia por citar un ejemplo, el 18% de los 30.000.000 de francos (5.000.000 de dólares) en billetes falsos confiscados en 1992, se habían impreso en máquinas de oficina. Un ejecutivo del Banque de France opina que esto no solo constituye una amenaza para el sistema económico, sino para la confianza del público. "Cuando la gente sepa que la tecnología que está al alcance de la mayor parte de la población permite copiar billetes de banco, podría perder la confianza", se lamentó. 

Con el fin de detener la oleada de falsificaciones en Estados Unidos y otras naciones, están diseñándose nuevos billetes, y en algunos países ya se han emitido. En el de 100 dólares, por ejemplo, se ampliará el retrato de Benjamim Franklin un 50 % y se trasladará unos 2 cm a la izquierda. "Se harán otras 14 modificaciones en el grabado y en las características de seguridad ocultas", mencionó Selecciones del Reader’s Digest. Están en la fase de estudio otros cambios, como añadir marcas de agua y tintas que reflejan colores distintos desde ángulos diferentes. 

Desde hace algún tiempo, Francia ha incluido nuevos medios de disuasión en su papel moneda con la esperanza de frustrar hasta cierto grado las falsificaciones. No obstante un vocero del Banque de France comentó: "Aun no existe un método comprobado técnicamente capaz de desalentar a los posibles falsificadores, pero -añadió- ahora podemos incluir en los billetes muchos obstáculos cuya replica exige mucho trabajo e inversión". Llama a estos obstáculos "la primera línea de defensa contra la falsificación".

Desde hace tiempo Alemania y Gran Bretaña han incluido diversos elementos de seguridad en su papel moneda, que dificultan sobremanera la duplicación de los billetes. El billete canadiense de 20 dólares tiene un pequeño cuadro brillante denominado dispositivo óptico de seguridad, que no puede ser duplicado con copiadoras. En 1988 Australia emitió por primera vez billetes plásticos con elementos de seguridad que no podrían usarse en papel. Finlandia y Austria han añadido al papel de su moneda diminutas retículas difractoras que brillan y cambian de color como los hologramas. Con todo, las autoridades temen que los falsificadores no estén muy lejos de imitar estos dispositivos y continúen su labor delictiva, y que, como en el pasado, las innovaciones no sean suficientes. "Es como dice el viejo refrán inglés (comentó un funcionario del Departamento del Tesoro) construimos un muro de dos metros y los malos hacen una escalera de dos metros y medio".

Ir al inicio de la página