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 Hasta finales del siglo XVIII, en Francia se hirvió vivos a los culpables. De 1697 a 1832 se consideró en Inglaterra una traición que merecía la pena de muerte. Más de trescientos más fueron exiliados a la colonia penal de Australia para realizar trabajos forzados. 

Por más de ciento treinta años, el gobierno estadounidense ha castigado a los perpetradores con quince años de prisión en cárceles federales además de imponerles multas de miles de dólares. Hasta la fecha sigue siendo un delito punible con la pena capital en Rusia y China. 

A pesar de los severos castigos con que se sanciona en muchas naciones, este delito sigue llevándose a cabo. Ni siquiera la amenaza de muerte ha podido frenar la ambición de enriquecimiento rápido de quienes cuentan con la destreza técnica que se necesita para cometerlo. Las autoridades no saben que hacer. "Será difícil hallar un medio eficaz para disuadirlos, tal como lo ha sido por siglos". 

¡Falsificación! Una de las fechorías más antiguas de la historia. En las postrimerías del siglo XX se ha convertido en un problema mundial que va en aumento. Robert H. Jackson, magistrado adjunto de la Corte Suprema de Estados Unidos, dijo al respecto: "La Falsificación es una ofensa que nunca se comete por equivocación, ignorancia, pasión o pobreza extrema, es un delito preparado minuciosamente por individuos con destreza técnica que invierten considerables sumas de dinero en la adquisición de equipo". 

El dólar estadounidense, por ejemplo, se reproduce fraudulentamente en muchas partes del mundo en cantidades nunca antes vistas. "El papel moneda de Estados Unidos (afirmó un portavoz del Departamento del Tesoro) no solo es la divisa más codiciada del mundo, sino también la que se falsifica con mayor facilidad. " Lo que más sorprende al gobierno estadounidense es que la mayoría de los billetes falsos se imprimen fuera de su país. 

Piense en lo siguiente: según la revista TIME, en 1992 se incautaron más de 30 millones de dólares falsos fuera de Estados Unidos. "El año pasado la suma ascendió a 120 millones, y se espera que en 1994 se rompa esa marca. Una cantidad varias veces superior a la anterior continúa circulando sin ser detectada", informó la revista. Estas cifras solo refieren parte del problema. Los expertos en falsificaciones creen que el monto de dólares espurios que circulan fuera de la Unión Americana podrían ascender a 10.000 millones.

Puesto que el dólar americano es muy codiciado en varios países (incluso más que la moneda local), y es más fácil de falsificar, muchas naciones y delincuentes se aprovechan de ello. En América del Sur , los carteles del narcotráfico llevan años falsificando los billetes estadounidenses para aumentar su enriquecimiento ilícito. La revista U.S.News & World Report informa que algunos países del Medio Oriente se han convertido en participantes sobresalientes del negocio de la falsificación, y de uno de estos se dice que emplea técnicas avanzadas de impresión similares a las del Departamento del Tesoro de Estados Unidos -añade la revista. Por lo tanto, puede fabricar billetes de 100 dólares, prácticamente imposibles de distinguir, llamados ‘superbilletes’. 

Con sistemas computarizados de impresión de menos de 5 mil dólares pueden hacerse reproducciones fraudulentas que aun los expertos difícilmente podrían distinguir 

En Rusia, China y otros países asiáticos también hay falsificaciones de billetes, sobre todo de la divisa estadounidense. Se sospecha que la mitad de los dólares que circulan en Moscú son falsos. Después de la guerra del Golfo, en 1991 cuando se pusieron en circulación centenares de millones de dólares, "banqueros de todo el mundo descubrieron con sorpresa que alrededor de 40% de los billetes de 100 dólares eran falsos", mencionó la revista Selecciones del Reader’s Digest

Francia, al igual que otros países europeos, tiene sus propias dificultades con el dinero falso. Como pueden testificar otros países del mundo, la falsificación no es problema exclusivo de Estados Unidos.

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